Una oficina limpia debe permitir trabajar con normalidad. Al pedir un presupuesto, la superficie total es solo el comienzo: importa cuántas personas usan el espacio, cuáles son las zonas de mayor tránsito y en qué horario puede entrar el personal de limpieza.
Divide la oficina por uso
Los puestos de trabajo, salas de reuniones, recepción, cocina y aseos no necesitan exactamente la misma rutina. Describe el número de personas y si hay reuniones o visitas frecuentes. Así será más fácil decidir dónde concentrar el tiempo y qué zonas requieren una limpieza periódica más profunda.
Coordina el servicio con la actividad
Elige una franja que permita acceder a las instalaciones sin interrumpir reuniones ni exponer documentación. Aclara qué superficies deben despejar los usuarios y qué equipos no se deben manipular. El acceso, las alarmas y el cierre del local también deben acordarse antes del inicio.
Pide una oferta comparable
Solicita que se indiquen horas, días, tareas incluidas y frecuencia de cristales, suelos y puntos de contacto. Si hay varias sedes, conviene describir cada una por separado. Una oferta clara ayuda a comparar alcance, no solo el precio mensual.
Datos útiles para pedir presupuesto
- Metros aproximados y número de puestos
- Aseos, cocina y salas de reuniones
- Horario disponible para limpiar
- Cristales y trabajos periódicos
¿Es mejor limpiar la oficina antes o después de la jornada?
Depende del acceso al edificio, la actividad y la disponibilidad de los espacios. Lo importante es pactar un horario que permita completar las tareas sin interferencias.
